Seleccionar página

Droidy Fans

Art of the force II

Técnica mixta / 70 x 60 cm

Hay piezas que nacen para exhibirse de inmediato.
Otros simplemente se quedan esperando.

 

Droidy Fans fue uno de esos.

La primera versión de esta pieza comenzó alrededor de 2013, en una etapa donde gran parte de mi trabajo se construía desde el collage, los papeles pegados al lienzo, los recortes improvisados y los accidentes visuales que aparecían mientras dibujaba sin demasiada intención.

En aquellos años era muy común que entre pláticas, cafés y música terminaran apareciendo sketches rápidos sobre cualquier hoja cercana: personajes de Star Wars, escenas incompletas, ideas sin estructura o dibujos hechos únicamente por la necesidad de dibujar.

Muchos de esos pequeños bocetos terminaron pegados en el cuadro casi como residuos de conversaciones. Fragmentos de tiempo atrapados entre capas de pintura, papel y color.

Por alguna razón la pieza nunca se terminó.

El cuadro quedó olvidado detrás de una estantería del taller durante más de una década. Ahí permaneció mientras muchas cosas cambiaban. Cambió mi trabajo, cambió mi manera de construir imágenes, cambió la forma en la que consumimos cultura pop y también cambió por completo el universo de Star Wars.

En ese tiempo Disney compró la franquicia, llegaron series, nuevas películas, sobreexposición, algoritmos, mercancía infinita y discusiones constantes alrededor de personajes, agendas, nostalgia y consumo. Algunas historias lograron conservar cierta magia; otras simplemente se perdieron entre plataformas y contenido desechable.

Pero mientras todo eso ocurría, el cuadro seguía guardado, olvidado.

Hasta que Julio Larvasibo, me invitó a participar en la exposición colectiva Art of the Force II. Anteriormente ya había participado en otras exposiciones organizadas por el, como Warsie Force o Entre Monstruos y Sueños Lúcidos: Un Homenaje a Guillermo del Toro, así que la invitación terminó funcionando también como un reencuentro con una pieza olvidada y con una versión mucho más vieja de mí mismo.

Al volver a encontrar el cuadro decidí terminarlo, pero sin borrar lo que ya era.

Quise conservar sus errores, sus rastros y sus distintas etapas. En lugar de reconstruirlo desde cero, preferí dialogar con aquella pieza de 2013 desde mi lenguaje visual actual. Por eso la obra mezcla recursos viejos con elementos nuevos: ilustraciones vectoriales impresas y pegadas sobre el lienzo, nuevos patrones, pequeños personajes escondidos, símbolos intervenidos y un fondo saturado de colores fluorescentes donde aparecen ewoks rosas, doodles, tatuajes robados y capas visuales que funcionan casi como ruido emocional.

La pieza muestra a una chica utilizando un casco clásico de stormtrooper. El cuerpo está lleno de tatuajes, referencias y pequeños símbolos dispersos. El casco prácticamente absorbe su identidad mientras alrededor todo se convierte en una explosión de fandom, consumo visual y nostalgia acumulada. 

Tal vez ahí vive parte de la intención real de Droidy Fans.

La obra habla un poco sobre cómo ciertos universos que marcaron generaciones terminan transformándose en moda, mercancía, discurso y saturación visual. Pero también habla sobre los recuerdos que siguen sobreviviendo dentro de todo eso. Sobre crecer junto a las franquicias que admirábamos de niños y observar cómo cambian mientras nosotros también cambiamos.

De cierta manera, el cuadro envejeció conmigo.

Durante esos trece años nació mi hijo, crecí, cambiaron mis procesos creativos y también mi manera de entender las imágenes y las historias. Creo que por eso la pieza terminó convirtiéndose en algo mucho más cercano a una cápsula de tiempo que a un simple homenaje a Star Wars.

Incluso el marco dorado —que durante años me pareció horrible— terminó siendo perfecto para la obra. Tiene algo exagerado, viejo y contradictorio que dialoga muy bien con toda la saturación visual del cuadro. Como si fuera una reliquia pop encontrada después de mucho tiempo escondida entre objetos olvidados.

Visualmente la pieza sigue conectada con muchos elementos que suelen aparecer en mi trabajo: colores intensos, pequeñas historias escondidas dentro del lienzo, personajes intervenidos y símbolos emocionales dispersos entre capas aparentemente caóticas. Me interesa que las obras puedan sentirse como recuerdos acumulados, como paredes intervenidas por el tiempo o como pensamientos saturados de imágenes que se resisten a desaparecer.

Tal vez por eso Droidy Fans no necesitaba terminarse en 2013.

Tal vez solamente estaba esperando el momento correcto para volver a aparecer.